Samsung Galaxy S8

Lo nuevo de Samsung trae muchos, muchos cambios

Hablar del nuevo Samsung Galaxy S8+ equivale a hablar de un móvil que representa un año de cambios. Los surcoreanos quieren dejar atrás los fantasmas del pasado, y para ello han dedicado los últimos meses a trabajar en un teléfono que aspira a competir en la franja de precio más cara que existe en el mercado de la telefonía móvil: la de los 900 euros.

¿Y por qué hablar de los nuevos S8 de Samsung, con el Samsung Galaxy S8 y el Galaxy S8+, equivale a hablar de muchas novedades? Porque estrenan lo que la compañía denomina como el Infinity Display, que básicamente se refiere a una pantalla que ocupa prácticamente todo el frontal del teléfono; también porque traen Bixby, el nuevo asistente inteligente de la compañía; y también porque ya no hay ningún botón físico en la parte frontal del teléfono, y el lector de huellas se ha visto obligado a moverse a una posición que ha despertado mucha polémica. Eso, y muchas otras cosas más que también han cambiado.

Este año, Samsung ha decidido confiar plenamente en su pantalla curva y ha lanzado dos versiones curvadas del Galaxy S8: ya no hay un modelo con la pantalla plana, como sí ocurría con los S7, sino que tanto el S8 como el Samsung Galaxy S8+ incorporan un panel curvado a los lados. El que nosotros hemos probado es el modelo Plus, el más grande de los dos, con una pantalla de 6,2 pulgadas.

n términos de características, pocas diferencias vamos a encontrar entre el Samsung Galaxy S8+ y el Galaxy S8. Los dos se alimentan de un procesador Exynos 8895, y ambos incorporan 4 GB de memoria RAM, así como también sus diferentes pantallas alcanzan una misma resolución Quad HD+ de 2.960 x 1.440 píxeles. En lo que sí se diferencian es en la capacidad de batería: 3.500 mAh para el modelo más grande, y 3.000 mAh para el modelo más pequeño.

Pero, ¿qué tal es esta pantalla en el día a día? Y el rendimiento, ¿está a la altura de lo que nos podríamos esperar de un móvil de alta gama? ¿Es capaz de hacer buenas fotografías la cámara del Samsung Galaxy S8+, y son realmente mejores que las que hacía la cámara del S7 Edge? ¿Y la autonomía, se ve afectada por el hecho de que se trata de una pantalla con resolución Quad HD+?

Dado que son muchas cosas las que hay que decir sobre este teléfono, lo mejor será que nos dejemos de introducciones y reservemos las palabras para el análisis del Samsung Galaxy S8+ que podéis leer a continuación. Hemos estado probando a fondo este teléfono, y en esta ocasión os traemos opiniones detalladas sobre todos y cada uno de sus apartados.

El Samsung Galaxy S8+ ha marcado un antes y un después no solamente en la línea de diseño de la propia Samsung, sino en todo el mercado de la telefonía móvil. El diseño que trae este teléfono, con su pantalla que va casi de esquina a esquina, es el diseño que van a seguir todos los teléfonos de alta gama que vayan a salir al mercado de aquí a los próximos meses.

Probar el Galaxy S8+ equivale a darse cuenta del poco sentido que tenían los marcos que durante tantos años han estado acompañando por arriba y por abajo las pantallas de los móviles. Es una sensación muy curiosa, porque cuando pasas unas pocas horas con este móvil, y después vuelves a cualquier buque insignia relativamente reciente de fabricantes como Apple, Huawei o Sony, te da la impresión de haber retrocedido un año en el tiempo.

El motivo es muy sencillo: los nuevos móviles de Samsung pueden presumir ahora mismo de uno de los porcentajes más altos en lo que a cantidad de espacio que ocupa la pantalla respecto a la parte frontal del teléfono se refiere. El S8+ alcanza el 84%, y tan solamente llegan a acercarse a su porcentaje el Xiaomi Mi MIX (84% también), el LG G6 (79%) o el Mate 9 (78%).

El Samsung Galaxy S8+ es un móvil grande, de eso no cabe ninguna duda, pero es mucho más pequeño de lo que en condiciones normales sería un teléfono de 6,2 pulgadas si tuviera que seguir incorporando los marcos de toda la vida en la parte frontal. Estamos hablando de un terminal que se queda en los 159,5 milímetros de longitud por 73,4 milímetros de ancho, con un grosor muy logrado de 8,1 milímetros y un peso establecido en los 173 gramos.

Pero, más allá de las cifras, ¿qué tal se siente un móvil como el Samsung Galaxy S8+ en la mano? Lo cierto es que se siente mucho mejor de lo que nos podríamos imaginar: para empezar, es un móvil que cabe en la palma de la mano. Es cierto que para llegar a ciertas partes de la pantalla hay que forzar un poco el agarre, pero a lo que son los tres botones físicos podemos llegar sin necesidad de utilizar en ningún momento la otra mano.

Así queda el Samsung Galaxy S8+ en la mano

Lo que con diferencia se siente al sujetar este terminal en la mano es la enorme calidad de sus acabados. Samsung no ha pasado por alto ningún detalle, y los bordes metálicos (están tan pulidos que incluso brillan) combinados con la parte trasera de cristal (ligeramente curvada a los lados) dan lugar a un teléfono cuyo diseño se merecería un diez de no ser por un único aspecto. La posición del lector de huellas.

Efectivamente, el gran pero de los nuevos Galaxy S8 es la ubicación en la que se encuentra situado el lector de huellas dactilares. Samsung hubiera querido incorporarlo dentro de la propia pantalla, pero la tecnología necesaria para conseguirlo no llegó a tiempo y la compañía se vio obligada a elegir otra posición diferente para este componente. Y eligió la parte trasera del móvil.

Es cierto que llevamos años viendo a fabricantes como Huawei o LG incorporar los lectores de huellas en las carcasas traseras de sus teléfonos, pero todos ellos lo han venido haciendo siempre utilizando el espacio que queda disponible debajo dEs evidente que el lector de huellas no está en la mejor posición posiblee la cámara principal; Samsung, en lugar de eso, lo que ha hecho ha sido incorporar el lector de huellas a un lado de la cámara.

Es una posición errónea para un componente como el lector de huellas, en eso simplemente no hay debate posible. Los primeros días cuesta encontrar el sensor para desbloquear la pantalla con el dedo, y casi siempre acabas pulsando sin querer la lente de la cámara, por lo que quedan manchas que después pueden dar problemas a la hora de hacer una fotografía. Dicen que con una funda se hace más fácil encontrar el lector de huellas al tacto.
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April 30, 2017

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